Gastro-sabiduría

Las Ramas de Nuestra Cocina

*ADVERTENCIA* QUIZÁ LAS PALABRAS DE ESTE ESCRITO NO TENGAN SENTIDO PARA TI PERO SI PARA MUCHOS. TRIPEA.

A ver, pequeño saltamontes, recién graduado y lleno de amor por tu cocina panameña, ¿qué es lo que quieres hacer una vez que termines de estudiar esa tan anhelada carrera de artes culinarias?

A. Poner mi propio restaurante.

B. Trabajar en los mejores restaurantes del mundo.

C. No lo sé todavía.

Estas son las 3 respuestas más comunes de nuestros graduados culinarios y si me preguntan a mi, es algo muy triste. Hoy por hoy, nuestro norte panameño a nivel académico solo apunta a un solo lado, el crear esclavos de locales comerciales ajenos o propios, y aunque eso no está para nada mal, estamos dejando a un lado muchas ramas de lo que hace una cultura gastronómica completa.

La pila de libro que quieres estudiar

¿Donde quedan los escritores gastronómicos? ¿donde caben los directores cinematográficos y fotógrafos culinarios? ¿en donde nacen los estilistas de la comida? Nadie aspira a esto por el simple hecho de que nadie lo vio en la mesa a la hora de servirse el plato educativo y esa es la parte triste.

Vamos a aclarar tres hechos importantes antes de seguir leyendo:

  1. Antes de dar una crítica debes haber pasado por muchas cucharas para poder tener el peso y la credibilidad de ser llamado escritor o crítico gastronómico, por ende, debes haber sido alguien que sabe que es estar en la línea de fuego, porque si existe un personaje recontra odiado en el rubro es ese maldito «conocedor» que se las sabe todas (o así dice el/ella) que solo llega a destruir locales con letras de desprecio y aires de superioridad sin siquiera haber revuelto una sopa en su vida.
  2. Debes empaparte muy bien con la comida para conocer mucho mejor con que estás trabajando, nada es más cool que un fotógrafo que sabe la diferencia entre un zuchinni y un pepino.
  3. Puedes escribir un libro de cocina sin haber viajado por todo el mundo probando las 9831 clases de limones que existen. Hasta las mejores recetas se crean a lo loco y una mente llena de ideas locas son las que valen plata en este loco mundo en el que vivimos.

Con esto dicho, pequeño saltamontes, ya tienes la mitad del camino listo. Estudiar cocina es bastante placentero y trabajar en una cocina es sabroso si realmente le metes duro y pones tu corazón en la tabla de picar junto a tus cuchillos, pero la moraleja de esta historia no es cómo haces tu camino sino a donde quieres que llegue. Panamá es un árbol inmenso que tiene muchas formas de crecer y todas esas formas están ahí esperándote y no creas que porque no existe no te va a dar plata, recuerda que hasta Bill Gates trabajó de gratis en el garaje de su casa. Se más que un cocinero, se más que un chef, sal de la caja y expresa todo lo que nuestra comida puede ser a través de tus manos y mente.

Bollo Preniao